miércoles, 11 de marzo de 2009

5 años y seguimos igual…


Parece que fue ayer, o que fue hace mucho tiempo. Han pasado 5 años de la masacre terrorista en Madrid. Muchos no hemos olvidado lo que aquello significo para el rumbo de nuestro país y para 192 familias. Fue un cambio en todos los sentidos, un cambio que nos hizo reflexionar sobre nuestra sociedad. Hubo una parte muy positiva de la respuesta ante estos atentados. El denominado “operativo 11-M” fue brillante, pero también otros muchos ciudadanos que colaboraron en las tareas necesarias aquellos días; en hospitales, en las calles e incluso en Ifema del que haré una especial mención. Pero por otro lado, como ciudadano decepcionado por la otra cara de la sociedad, la respuesta de ciertos ciudadanos, una respuesta violenta no contra el terrorismo, sino contra el entonces gobierno que presidía Aznar. Hubo errores, de ello no hay duda, pero lo peor de todo fue la utilización partidista del atentado por parte de la entonces oposición, convocando a la sociedad a manifestaciones radicales, destrozando mobiliario urbano y con la posterior respuesta en las urnas.

¿Esa es la respuesta civilizada de una parte de la sociedad española?

Tristeza por el atentado y por las victimas, pero también por ver la cara de felicidad del presidente Zapatero, una vez que había “ganado” las elecciones. A veces pienso que existen los pactos con el diablo, porque este caso fue asombroso. La celebración con champagne de algunos de sus miembros demostraron su interés por el poder y no por una unión política por la derrota absoluta de todo terrorismo. Algunos indican la “foto de las azores” como causa fundamental del atentado. Pero España ya estaba anteriormente amenazada por Al-Qaeda y el terrorismo islámico, con su pretensión de la recuperación del Al-andalus. No entrare a debatir las causas, pero al mundo islámico le interesaba un gobierno débil frente al terrorismo islámico y “amigo non grato” de EEUU; ese era el gobierno de José Luis.

Pero volviendo a aquel día, nadie pudo pensar en otra banda terrorista mas que en ETA. Hasta los dirigentes nacionalistas creyeron en la autoría de ETA después de décadas de la lacra etarra. Luego el gobierno fue abriendo posibilidades de una autoría islámica, y así se confirmó, aunque quedan todavía muchas dudas. Recientemente se ha descubierto que un miembro activo del PSC, subvencionaba al terrorismo islámico; curioso…

El 11-M comenzó como un día cualquiera, hasta que la explosión de varias bombas acabó con la vida de 192 victimas además de más de 2000 heridos. En ese momento nadie sabía nada. Confusión de información, si habría algún conocido en esos vagones…
Los cuerpos, o de lo que ellos quedó, fueron trasladados a un pabellón de la institución ferial. Muchos trabajadores de Ifema se ofrecieron voluntariamente para el recibimiento de los familiares y la posterior identificación.

Recuerdo la voz apagada de mi madre a las 14:00 de aquel 11-M. Me dijo que se quedaría en Ifema para ayudar en lo que hiciese falta, pero nunca supo con lo que se iba a enfrentar. Muchos de sus compañeros allí se quedaron, como ciudadanos y trabajadores anónimos que querían colaborar con sus compatriotas. Las horas iban pasando, y las conversaciones con mi madre cada vez eran más breves. No tenía fuerzas para hablar. Solo me dijo: “No te puedes imaginar lo que es esto…”.
Por fin llegó la una de la mañana del ya 12 de marzo. Una cara demacrada y rota entraba por la puerta de mi casa. Mi madre, destrozada por la situación se me abrazó y lloró sin poder vocalizar una palabra. Tras un rato comenzó a relatar, lo que fue una de las peores situaciones de su vida; encargada, al igual que otros compañeros suyos, de recibir a los familiares en Ifema. El pabellón de Ifema ni siquiera era la última esperanza, sino el camino a la tristeza y la identificación de algun familiar. Mi madre recuerda sus listas en las manos. Listas de heridos con los correspondientes hospitales en los que se encontraban. Si en esa lista no figuraban…

La desesperación de los familiares y la angustia de los mismos, hacían invisibles las listas, un bloqueo de la vista que impedía mi madre ver a la larga lista de nombres.
Aquí entraba en juego la probabilidad…
“Nos ha tocado…”, decían los más pesimistas, o algunos creían en el optimismo mas atroz: “Seguro que está en uno de esos hospitales, vuélvele a preguntar a la señora…”
Pero esa señora, mi madre, ojala se hubiese equivocado, pero su hijo no aparecía.
“Déjeme que mire otra lista más actualizada”, contestaba, sabiendo que su hijo se encontraría yaciente. Imposible de decir que su hijo se encontraba en el frío suelo del pabellón.
Aquella conversación se alargó, hasta que su cansancio pudo con ella, teniendo presente en la memoria las inhumanas imágenes de aquel pabellón, además del olor que se desprendía de allí.
La indignación culminó el domingo, día de las elecciones. Como fiel demócrata a las urnas, mi madre se levantó temprano para ser de las primeras en votar en contra del terrorismo y por una España más segura y estricta con los terroristas. Acudimos a votar al mismo colegio que acudía el entonces Presidente del Gobierno Aznar. Su llegada coincidió con la nuestra. Miles de medios de comunicación y algunos manifestantes que arremetían al grito de “asesino, asesino”, no pudieron con la rabia y la tristeza de aquellos días. De entre la multitud, mi madre con actitud de rabia y dolor, no permitió que aquello se convirtiese en un circo mediático. Aquello era un cúmulo de cosas: Entre los “pacifistas” a los que se enfrentó valientemente mi madre cuando estos le amenazaban y los medios manipuladores de Prisa le preguntaban. ¿“Apoya usted la guerra de Irak?”. Respetando el trabajo que hacían aquellos “periodistas”, mi madre rodeada por ellos respondió que no entendía cómo era posible la manipulación que hacían. “Mientras tú estabas grabando el 11-M, yo estuve en Ifema hasta las tantas de la madrugada ayudando a las familias. ¿Y tu tienes la poca vergüenza de preguntarme que si apoyo las guerras? Luego sacaran en tu telediario, que una loca fascista ha atacado a tu cámara. No sabéis cuanto daño hacéis. Vosotros sois los terroristas de la manipulación y del circo mediático que montáis.” Del grupo de los “pacifistas” se acercó un individuo diciendo que mi madre era una asesina y loca. Siento no tener espacio ni tiempo para describir a mi madre, pero la respuesta de ella finalizó con un gran aplauso del público que allí se conglomeraba para apoyar al presidente Aznar. Entre lágrimas y la rabia que le inundaba, no paró en defender la necesaria unión de todo el país…
5 años más tarde seguimos igual. Con tropas en Afganistán, con José Luis al poder, y con un país aun todavía dividido por el 11-M, además de otros múltiples problemas que inundan el país.
Muchos ciudadanos que aquel día colaboraron, quedarán como héroes anónimos, entre ellos mi madre.
Un recuerdo especial en este día a todas las victimas del terrorismo, a las del 11-M y otras muchas que se olvidan con los “procesos pacíficos”…

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